Pobre anuncio de Massa: macrismo sin Macri (con «gobernabilidad» peronista)

El anuncio de Massa fue histórico, si lo medimos en relación al tono “ortodoxo” de su diagnóstico, en el marco de un gobierno kirchnerista. O intrascendente, si analizamos las necesidades estructurales urgentes que tiene la Argentina. Claro que lo primero es anecdótico y no sirve más que para que se indignen en el cristinismo duro y en lo segundo radica la garantía que el país continuará su actual senda decadente.

La jura de esta tarde pareció el traslado del poder. Es que, a partir de ahora, el presidente de facto de Argentina es Sergio Massa. Luego de confirmarlo formalmente en el cargo (a pesar de que el nuevo ministro viene presentando sus colaboradores desde el lunes), se vio una escena de peronismo explícito: Alberto Fernández se retiró en soledad por un costado, mientras que los 500 invitados al evento saltaron como fans de sus sillas a abrazarse con el nuevo dueño del poder real.

Minutos después, en el costado de los festejos, donde el kirchnerismo cantó tantas veces victoria, el massismo se puso a celebrar: “¡Borombom bom, borombombom, somos el Frente Renovador!”, cantaban. Uno de los celulares que tomaba las imágenes mostró al nuevo ministro pedir silencio, notablemente incómodo. Es que, a pesar de todo, hay que cuidar las formas.

Sin embargo, el anuncio, por más pintoresco que fue, era lo menos importante. Toda la expectativa del país estaba puesta en el “anuncio” con “conferencia de prensa” que brindaría el exdiputado desde el ministerio de Economía. Allí se presentó pasadas las siete de la tarde, ante un auditorio colmado de periodistas y cámaras de todos los medios, para su presentación.

Lo primero que hay que decir es que lo que dijo el flamante ministro no se trató de un plan económico, si definimos como plan un cambio de rumbo como el que ocurrió en 1991 con las privatizaciones y la convertibilidad. Lo que presentó Sergio Massa hoy fue un programa “parche” para enmendar un sistema fallido. Aunque muchos nos preguntábamos si el tigrense había aprendido de los errores de Alberto, parece que del que no aprendió es de Mauricio Macri.

Es que lo que Massa les vendió hoy a los argentinos, a sus acreedores y al mercado fue una especie de macrismo sin macri. A grandes rasgos, un discurso medianamente civilizado donde se diferenció del oscurantismo kirchnerista, pero sin adelantar ninguna reforma de fondo. Lo mismo que hizo Juntos por el Cambio entre 2015 y 2019. No hay que ser un adivino para adelantar que, si se mantiene en este rumbo, fracasará como Cambiemos y por las mismas razones. Claro que contará como capital la “gobernabilidad” peronista. A él no le tirarán toneladas de piedras ni le pedirán la renuncia todos los días. Si Macri hubiese tenido el tono ortodoxo que mostró hoy Massa, le prendían fuego a la Casa Rosada. Claro que el circo de hoy no fue más que eso… tono, señales, actitudes y poco más.

En lo concreto, dijo que no se puede seguir incrementando el déficit fiscal, que hay que poner las cuentas públicas en orden, que los planes sociales serán “auditados”, eliminando los que no correspondan, que el sector agropecuario es fundamental para el desarrollo de Argentina, por lo que trabajará “en conjunto” con el campo y que se reducirán fuertemente los subsidios energéticos, promoviendo el ahorro del consumo en pos de una mayor eficiencia.

¿Reforma laboral? ¿Liberación o unificación del tipo de cambio? ¿Reducción de la enorme burocracia estatal? Absolutamente nada. Solamente señaló que seguirá “congelada” la planta del Estado. El tema es que no alcanza con mantener el déficit, hay que cortarlo de cuajo. Otra joyita macrista fue la promesa de dejar de financiar al Tesoro con la emisión monetaria del Banco Central. Pero como no hay plan para solucionar en el corto plazo el déficit, se seguirá apelando a la deuda. Es que, como Macri (al menos al principio), Massa evidentemente genera algo de confianza. Pero, como parece que no aprendió nada de los fracasos del expresidente, lo más probable es que la dilapide como él.

Por estas horas, los entusiastas de Massa dicen que más no puede anunciar todavía compartiendo plantilla con CFK y que, el tono que utilizó hoy, es lo máximo que se le puede pedir. Consideran que las medidas generarán algo de confianza para una primera estabilización y que, luego, haciendo pie, el exintendente de Tigre se lanzará a un plan más ambicioso. Pero si eso es lo que tiene en mente, puede que, dado lo complicado de la situación, ni siquiera cuente con esa oportunidad.

Fuente: Panam Post. 

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